Mestura by Mestura Girl: las damas al frente

La Destila es un céntrico barrio de Arrecife que mide calle y media de profundidad, contando desde la playa de El Reducto, por tres calles de ancho literalmente. La aclaración no sobra. Por increíble que parezca, no son pocos los lanzaroteños que no han oído nombrar jamás el nombre de este enclave, mínimo en tamaño pero grande en carácter. Su calle más notoria se llama Pedro Barba y es pequeña, casi peatonal, popular, desuniforme y deliciosa. Si deja uno perder sus pasos por aquí, tarde o temprano se dará de bruces con un trozo bien largo de pared amarilla en la que serpentea una curiosa filigrana pintada a mano.

Es el restaurante Mestura, con Luisa Otero al frente de todo lo que sucede en este local de difícil clasificación.

Exterior_blog_RPNiz Terraza y frente de Mestura. Grafitti obra de Crome (foto Ramón Pérez Niz)

Mestura no es cocina fusión, por más que la ambigüedad del término pudiera sugerirlo. Mestura es más bien collage, superposición coherente de casi todo. Convivencia de lo nuevo con lo usado y lo reutilizado; de lo comprado con lo inventado; de lo local con lo universal; de lo esencial con lo liviano que apenas deja rastro.

El ojo del espectador salta de un detalle a otro de sorpresa en sorpresa. Tomemos por ejemplo un barreño de chapa, dado la vuelta, del que cuelgan unas sartas de cuentas de vidrio. Lágrimas de princesa aborigen, sin duda. Tomemos ahora esta cráneo de barreño con ojos de vidrio y decidamos añadirle como tocado un reverente velo. Como para ir de boda. Propongamos por fin que todo eso sea una lámpara. El diseñador se descubre ante el hallazgo.

Mestura_lámpara_cuentas_1Iluminación sobre la barra (foto LDF)

¿Y qué decir de la flor colgante de recortes de periódicos, del bolso de la compra tuneado de corazones o de la mestura de objetuelos, banquetas, antiguallas, crochés, pantallitas y bombillas peladas flotando en el aire?

Collage_interior_RFlor de recortes, bolso tuneado y ambiente de la sala (foto LDF)

O mundo precisa xente que ame o que fai. Así de fácil (o de difícil) se explica el pegamento del que se sirve el collage que propone Luisa Otero. Un himno al ‘hágalo usted mismo’ en el que se aprecia un oído atento hacia la actualidad más rabiosa. Luisa enfrenta con igual pasión que la cocina toda una diversidad de actividades que comprenden desde la decoración, el diseño gráfico o la cacería de vinos, hasta el bodegón fotográfico, la costura de tunning o el arte callejero. Y por supuesto los gintonics, de la mano del maestro Anthony Serra.

Abierto hace poco más de un año, en Mestura puede uno encontrarse con un ambiente tranquilo de parejas jóvenes charlando ensimismadas y al día siguiente resultar que no cabe un alfiler porque el salón está tomado por un ejército de Vogue, o de Elle, Playboy, Mango, Venka, Uno de Cincuenta… o por cualquier otra afamada marca de las muchas que Paraíso Productions trae a la isla para filmar sus spots publicitarios. Su manager, Christopher du Pont, tiene dos cosas claras: se filma en Lanzarote y se come en Mestura mientras dura la filmación.

Postres_blog_RPNizDelicias dulces (foto Ramón Pérez Niz)

La carta se compone de catorce entradas fijas (postres aparte) que hacen los honores al producto local de mercado, con platos entre los tres y los catorce euros si hacemos excepción del lomo de buey, concesión a los carnívoros irredentos.

cartamestura_blogMuy acertado el surtido de ensaladas, con los ingredientes en su punto de frescura y unos aliños equilibrados, sabrosos y originales. Canónico el pulpo a feira como no podía ser de otra manera en casa de una gallega.

Pulpo_blog_RPNizPulpo a feira (foto Ramón Pérez Niz)

Excelente el trato a los pescados, exactos de punto, siempre fresquísimos y dejando que expresen su sabor natural. Y una jugosa delicia a modo de guiño a los vecinos continentales: el cordero en adobo asado con cous-cous y frutos secos.

Cordero+couscous_blog_RPNizCordero en adobo asado con cous-cous y frutos secos (foto Ramón Pérez Niz)

Los postres van y vienen según sean las sensaciones de la cocinera (no le gusta nada que le digan chef), aunque no suele faltar un brownie en daditos que se sirve en vaso bajo.

Suele ofrecerse también algún plato principal fuera de carta. El tempo lento le sienta muy bien a la cocina de Luisa Otero, así que destacan los guisos por encima de todo. Imprescindible preguntar si hay estofado de cabra. Un adagio para quitarse el sombrero.

La carta de vinos refleja el esfuerzo y cariño con el que se han seleccionado los nueve tintos presentes. Bien buscados, y marcados a un precio ajustado, todos cumplen incluso varios con nota. Para los blancos en cambio no hay opción. Un testimonial albariño y nada menos que cinco ‘bermejos’. No es la primera vez que reclamamos una mínima variedad en los vinos blancos más allá de un tributo mal entendido a lo local. El clima, el producto y la carta se merecen una atención (también) al maridaje de blancos.

Barra_blog_RPNizBarra de Mestura (foto Ramón Pérez Niz)

Para principiantes: Entre los tintos destaca La Perra Gorda, alias La Perraka, estupendo hallazgo vinícola del alto Bierzo (del BierZOO según denominación ‘privada’ de su creador…. Germán R. Blanco.  Mencía, Cabernet y Merlot a 14,50 euros.

Para cotillas: Mestura ye una mezcla de farina de trigo y farina de segal con la que se fa un pan (pan de mestura).

Para muy cotillas: Le hemos preguntado a Luisa cómo sería el arroz que le sirviese a James Bond (está al caer). De perogrullo. Ha de ser un arroz removido y bajo ningún concepto agitado. La receta:

Teoría del arroz removido

Para desarrollar esta teoría necesitamos dos elementos básicos: Arroz y algún utensilio para remover

Si además tenemos un buen sofrito, caldo, un recipiente y fuego… ¡arroz removido a la vista!

Rehogamos el sofrito, añadimos el arroz y empezamos a remover con cariño y delicadeza, dibujando círculos concéntricos. Al verse transparente añadimos un poquito de caldo y seguimos removiendo hasta que se absorba del todo y añadimos un poco más y removemos y así hasta que el arroz esté al dente. Apagamos y dejamos reposar 3 minutos.

Servir, pero antes, remover y comprobar el brillo y la melosidad del arroz.

No se les habrá escapado que el secreto está en que los círculos que se trazan con el utensilio sean círculos concéntricos.

Luis Díaz Feria, febrero 2014Mestura_21ene14_post

 

Entrada publicada el 10 de Febrero de 2014

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